
Hace un par de semanas tuve la oportunidad de presenciar el partido de octavos de final de la copa libertadores 2010 del equipo Vélez Sarsfield (Arg) vs Chivas (Mex), en el estadio de Vélez, (precísamente el mismo estadio donde acudí al concierto de Alejandro Sanz), en Buenos Aires, Arg.
Yo soy aficionado del Santos Laguna, y ya conocía la grata experiencia de alentar a mi equipo en un estadio ajeno al de mi ciudad, fue un partido contra el Monterrey en el tec. donde empataron a un gol. La sensación de odio y desprecio hacia un aficionado que es visitante, sobretodo en un clásico como lo fue ese partido es algo único, sobre todo cuando tu equipo anota un gol, y eres de las pocas decenas de personas que se levantan y lo gritan rodeado del equipo rival.
En esta ocasión acudí como un aficionado chiva para alentar apoyar a los compatriotas, sobre todo que este más que un duelo entre clubes, se puede asimilar como un duelo entre naciones, México vs Argentina.
Mi nuevo amigo "Kike" de Cd. Juárez y yo compramos el boleto de entrada en reventa, a un precio accesible, sobretodo porque entramos a la zona del local, precisamente donde se encontraba la hinchada del Vélez, entramos a la "boca del lobo" a un precio relativamente bajo. Ya dentro me tapé con mi sudadera hasta el cuello mi playera de la selección mexicana, por miedo a ser identificado por el enemigo.
Lo impresionante de este partido, más allá de que las chivas pasarán a la siguiente ronda, fue el poder vivir la experiencia de estar en un partido de futbol, con la "hinchada" argentina quienes son conocidos por ser demasiado apasionados, y en verdad lo son. Sus cánticos retumbaban en mi oído demasiado fuerte, sobre todo cuando estaban a punto de anotar un gol, yo en cambio, debía calmar a mi amigo "kike" aficionado chiva, que se emocionaba con las jugadas de los mexicanos, lo cual podría ponernos al descubierto, hubiera sido fatal, no me lo imagino.
A medio tiempo pudimos acceder a la zona del equipo visitante, sentí un gran alivio al poder quitarme la sudadera y poder mostrar mi playera de México, a lo cual inmediatamente sentí el calor y fervor humano que los mexicanos sabemos brindar. Me sentí seguro y protegido, brinqué, grité, bailé, pero sobretodo disfrute que un equipo representante de mi país, lograra la victoria frente a un equipo y un país, donde el orgullo es el pan de cada día.
que momentos carnal
ResponderEliminarprimero la intriga de saber si encontrariamos los boletos, despues el miedo de ser descubiertos por la hinchada enloquesida
despues la satisfaccion de gritar a los 4 vientos mexico vive en buenos aires
buenas palabras champ ! \
mi hisiste recordar que hace unas semanas apretaba mi ropa interior sin darme cuenta jaja
AgUaNtE VeLeZ
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